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elcomentario

9 Junio 2009

PSOE y PP negocian un pacto contrarreloj para salvar las cajas dañadas, de Juan Emilio Maíllo y Carlos Segovia, en El Mundo

La banca lanzó ayer un grito a los poderes públicos para que articulen cuanto antes las medidas de apoyo al sector financiero, mientras que el Banco de España lo viene lanzando en privado en las últimas semanas. Con esta presión, los responsables económicos del PSOE, Octavio Granado, y del Partido Popular, Cristóbal Montoro, improvisaron una reunión ayer en la bodeguilla Los Rotos de la calle Huertas de Madrid para acelerar la negociación, con acuerdo de fondo, pero con discrepancias en las formas. El objetivo: crear el fondo de rescate con hasta 90.000 millones de euros.

La reunión tuvo lugar tras un debate público de ambos en unas jornadas financieras organizadas por la Fundación Primero de Mayo del sindicato Comisiones Obreras. En el acto, Granado y Montoro mostraron disposición al acuerdo, pero pusieron en evidencia que mantienen aún importantes discrepancias.

Para Granado, «es evidente que nuestro sistema financiero va a tener problemas derivados de la actual situación». Así que defendió que el nuevo Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (Frob) que prepara el Gobierno «se dote de mecanismos flexibles» para afrontar «la reestructuración». Para ello, consideró deseable un acuerdo «entre los dos grandes partidos políticos» y se mostró optimista, por «el nivel de acuerdo que hay sobre el fondo de la cuestión».

Montoro puso condiciones. La más llamativa es que pidió modificar la Ley de Cajas para reducir la presencia política de los partidos. «No es bueno que cargos electos estén en las cajas de ahorros», afirmó.

Granado discrepó. Resaltó que hacer cambios de envergadura al tiempo que se afronta la crisis podría provocar «un enorme conflicto» y señaló que reducir el poder autonómico en las cajas choca también con los estatutos de autonomía. «¿Entonces qué? ¿Si se fusionan dos o hasta tres cajas de distintas comunidades autónomas van a ser supervisadas por tres comunidades autónomas?», ironizó Montoro, que pidió decir la verdad y es que «lo que se va a hacer es achatarrar entidades (...) la mayor reconversión del sector que hemos conocido».

«Me siento incapaz de decirle a la gente que vamos a gastar 90.000 millones de euros en no se sabe qué», agregó Montoro. Exigió «un procedimiento claro en el fondo» que evite «la discrecionalidad» e impida que «aumente la concentración del poder económico en el sector».

«No me parece una forma adecuada de actuar intentar imponer un modelo cuadriculado en todos y cada uno de los casos de reestructuración», respondió el socialista.

Posteriormente, ya a solas, Montoro criticó la intervención en Caja Castilla-La Mancha y aseguró que nadie iba a querer ya fusionarse gratis al asomar dinero público en el horizonte. Granado señaló, por su parte, que no se puede modificar la ley para que el PP arregle su problema en Caja Madrid.

Otro punto de discordia es el Banco de España. Montoro no quiere que la institución que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez -al que no ve independiente del PSOE- sea «el poder exclusivo» en la gestión del nuevo mapa bancario. «En ningún país dice el banco central cómo tiene que quedar el sector»

No obstante, tras la media hora del encuentro -pagó Granado los cafés-, que prosiguió después en la acera, ambos acordaron seguir las conversaciones, porque, según el Gobierno, existe tal número de entidades, sobre todo, cajas, en peligro, que hay ya «riesgo sistémico».

En las citadas jornadas de CCOO, el secretario general de la Asociación Española de Banca (AEB), Pedro Pablo Villasante, afirmó que los bancos «no serán inmunes» a la crisis. «Hay que actuar. Nos equivocaremos si sólo esperamos a que la crisis pase, porque puede durar más que nuestra resistencia», clamó. Pero Villasante exigió que no se dé dinero público a las entidades «sin viabilidad», sino que se guarden esos fondos para «dar ayudas a quien minimice el coste de las que desaparezcan». O dicho de otra forma, que en lugar de inyectar capital a una entidad quebrada se subvencione al rival que acuda en su rescate.

Mientras, el director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José Antonio Olavarrieta, insistió en el mismo foro en la importancia urgente de una hoja de ruta «para proteger la solvencia» de las entidades.

Olavarrieta rechazó la idea de inyectar capital al conjunto del sector -lo que se conoce como manguerazo- y pidió la ayuda para aquéllas cajas que siguen siendo solventes y que se acerquen al límite en el que, en términos financieros, se deja de serlo (el 8% de recursos propios sobre activos).

Café urgente en Los Rotos

El escenario no era el más propicio para negociar sobre el rescate del sistema financiero, porque su nombre era Bodeguilla Los Rotos. Pero sí el más rápido. El bar está junto a la sede del Consejo Económico y Social en que el socialista Octavio Granado y el popular

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